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Orígenes del
toro de lidia El toro de
lidia constituye la mayor aportación española a la
genética mundial y a la cría animal. Antes que
innovadores ganaderos ingleses comenzaran a formar
importantes razas vacunas y porcinas durante los
siglos XVII y XVIII, incluso antes de que en 1791 se
creara el Libro Genealógico del caballo de pura
sangre inglesa, ya se seleccionaba en España el toro
de lidia, pues los primeros ganaderos españoles ya
controlaban y anotaban su genealogía, comportamiento
y características en primitivos libros de
ganaderías.
El Uro, representado en un cuadro adquirido
a un anticuario de Augsburgo. En una esquina del
original puede leerse la palabra "Thur", nombre
polaco del Uro.
Las civilizaciones del pasado nos han
legado numerosos enigmas difíciles de descifrar. En
torno al toro existen numerosas pinturas rupestres
en que abundan las representaciones de toros desde
el V a III milenio antes de Cristo. Según numerosos
arqueólogos, estas figuras fueron realizadas con
finalidades mágicas para propiciar la existencia de
una abundante caza.
La fauna predominante en la península Ibérica durante el Paleolítico
estaba compuesta de caballos, toros, ciervos,
jabalíes y otras especies. El hombre europeo del
paleolítico inferior, que era cazador de piezas
gigantescas y peligrosas, entre las que se
encontraba el uro o toro salvaje, era nómada y vivía
errante en persecución de los animales que
significaban su sustento. El toro salvaje de la
prehistoria tenía como utilidad servir al hombre de
sustento; tenía que cazarlo para completar su dieta
de carne, aprovecharse de la leche de sus hembras,
valerse de sus pieles y servirse de su fuerza como
elemento de trabajo.
Después, en los milenios V y IV sobreviene
un período en que el hombre alterna la caza con la
ganadería y la agricultura, hasta hacerse sedentario
y depender únicamente de estas dos últimas
actividades. Quizá en esta etapa, ciertos bovinos
aceptaron la domesticación y el consecuente
pastoreo, mientras el hombre observaba sus
reacciones y descubrió y aprendió ciertos manejos,
lo que en alguna medida constituiría un toreo
rudimentario, defensivo y sumamente provechoso. El
hombre de la Prehistoria cazaba mediante el "acoso
en común", en que un grupo de gente producía
estampidas de manadas enteras en dirección de alguna
trampa natural (precipicios, gargantas estrechas,
zonas pantanosas), donde les hacía frente y
capturaba o sacrificaba. En esta caza del toro
salvaje debió estar el principio del arte de torear.
El uro o toro salvaje estaba domesticado en
Oriente (al igual que el perro) desde épocas muy
remotas. Así, llegó a la Europa central y Nórdica en
el Neolítico el "buey de turba", del cual derivan
muchas de nuestras razas alpinas y centroeuropeas
actuales. En Egipto y Asia Menor, desde 5.000 anos
antes de Cristo, se domesticó el buey y se le rindió
culto.
En el Cuaternario, sucesivas variaciones
del clima determinaron cambios en la flora y en la
fauna, extinguiéndose numerosas especies. En la
Península Ibérica al parecer, el clima nunca fue
demasiado riguroso, pues la mayor parte de la flora
y fauna sobrevivieron a estos cambios, siendo más
que probable que la península atrajera migraciones
de ganado vacuno de Centroeuropa y del Norte de
África, pues la península estaba todavía unida al
continente africano.
La
era de Tauro
La era de tauro corresponde a los años 4513
a 2353 antes de Cristo, y se caracteriza en las
diversas civilizaciones históricas por el culto a
divinidades tauricas. En todas las culturas
mediterráneas y en el mundo celta, la creencia
mágica en las virtudes genéticas del toro y su
transmisión al hombre, le hicieron figura sacra y
objeto de culto y de numerosos ritos religiosos y
celebraciones festivas. Así, en la Mitología griega
aparece en forma de Minotauro o como disfraz de Zeus
para raptar a Europa, en Egipto el buey Apis es el
dios de la fecundidad y de la abundancia, los
hebreos adoran al becerro de oro, en Babilonia
tenemos los toros alados, por no hablar del toro
Tarnos céltico o del toro irlandés de Cualungé. El
mundo romano adoptó el culto de origen persa a
Mitra, el joven dios que sacrifica al toro
primordial para hacer surgir al mundo: de su sangre
brotaron las vides, de la médula, el trigo y de su
semen, los animales.
Julio Cesar hace 2.000 años, describía el
uro que habitaba en la selva Hercinia, en Germania,
a orillas del Danubio, subrayando su carácter
indómito, su bravura y ligereza, y el divertimento
que constituía su caza para los jóvenes. Era un
animal enorme y peligrosísimo que poblaba los
bosques de la Europa Central y Nórdica. Los germanos
le llamaban auerochs o toro salvaje, y fue Julio
Cesar quien introdujo el vocablo urus en la lengua
latina.
El uro, que se extinguió en Europa en la
Edad Media, es el antepasado salvaje de todas las
razas bovinas domésticas existentes hoy. El toro de
lidia actual es, entre todos los descendientes
directos del uro, el que mejor conserva sus
características.
El toro en Hispania
El toro bravo desciende del uro o toro
salvaje de la Edad Media, que abundaba en toda
Europa, con más que posibles contribuciones del
vacuno que trajeron los celtas que habitó por el
norte de España y de Portugal, y aportaciones del
ganado que emigró a la península Ibérica procedente
de África en el período cuaternario, coincidiendo
con las glaciaciones.
Como en la cultura Grecorromana, el toro
está igualmente muy ligado a las raíces de la
cultura hispana. Es el animal más emblemático, hasta
el punto de simbolizar la fiesta popular, y su
figura fecunda todas las artes, desde las pinturas
rupestres pasando por los toscos verracos ibéricos,
hasta las tendencias más modernas de la cultura
española, representado en dibujos, grabados,
pinturas, esculturas y por supuesto en nuestra
literatura. El toro desempeña un papel fundamental
en la economía de la península ibérica, pues
modifica el paisaje por la necesidad de mantener
grandes vacadas, y propicia la creación de las
ferias de ganado que tanta importancia tuvieron para
el desarrollo de pueblos y ciudades.
El toro de lidia tuvo su cuna, origen y
solar en España, y desde aquí se extendió y exportó
a Portugal, sur de Francia y numerosos países del
Continente Americano principalmente durante el siglo
XX.
Gracias a la concurrencia de intereses de
una cultura popular con profunda raigambre taurina,
a las prácticas ecuestres de los nobles y caballeros
de la Edad Media, a la destreza para el juego con
los toros del personal encargado de su manejo en las
dehesas y en los mataderos, así como al inteligente
arte de criar y seleccionar de los ganaderos, se
creó este bello animal, una de las mayores joyas de
la zootecnia mundial.
Julio Fernández Sanz
Jefe del Departamento de Investigación Veterinaria
de la UCTL
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Castas que han dado origen al toro de lidia
Las castas que
han dado origen al toro de lidia actual son cinco:
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Casta Cabrera
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Casta Jirona
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Casta Navarra
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Castga
Vazqueña
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Casta
Vistahermosa
Enfoque
histórico
Casta
Cabrera : Se ignora de donde procedían
estos toros, aunque distintas fuentes apuntan a los
campos de Tarifa. Los toros de Cabrera eran de gran
alzada, largos, agalgados y por lo tanto de mucho
peso; con defensas desarrolladas, ágiles en la lidia
y de mucha bravura.
El fundador de la vacada de estas reses cabrereñas
fue D. Luis Antonio Cabrera, en Utrera (Sevilla)
hacia el año 1730. En 1850 D. Juan Miura adquirió un
gran numero de vacas y machos cabrereños. Es por
esto que donde hoy se conserva con más pureza la
Casta Cabrera es en la ganadería de Miura, donde
siguen predominando los toros agalgados, de cuello
largo y flexible, y gran alzada.
Casta
Jijona : Dicen los historiadores que en
La Mancha, en los agrestes Montes de Toledo,
pastaban manadas de ganado vacuno en estado salvaje,
y que al comienzo del siglo XVII, D. Juan Sánchez
Jijón trasladó muchas de estas reses a Villarubia de
Ojos, de donde era vecino, y que mediante una
esmerada selección consiguió hacer una ganadería
brava, la que llegó a gozar de gran renombre. Eran
toros de gran tamaño y astas muy desarrolladas, pero
su principal característica era el pelo colorado
encendido, por lo que a los toros de esta pinta se
les denomina jijones. Fue muy famosa esta casta
hasta finales del siglo XIX, en que empezó a
declinar debido a sus numerosos cruces.
Casta
Navarra : La procedencia de estas reses,
que en siglo pasado gozaron de un merecidísimo
prestigio, se pierde en la más remota antigüedad,
aunque parece claro que provenía de las distintas
vacadas que pastaban en las montañas de Navarra. De
todas las vacadas navarras, ninguna llegó a igualar
a la del banquero D. Nazario Carriquiri. Eran toros
de pequeño tamaño, colorados, ágiles, duros como
rocas y de una bravura indomable. Tienen la cabeza
pequeña , son chatos, tienen los ojos grandes y
saltones, cuello corto y ancho y cuerpo pequeño.
Daza describe al toro navarro de la siguiente manera
: " Aunque son pequeños, en bravura y astucia son
demasiado grandes; que los picadores que sin
experiencia los ven tan menudos, les llaman torillos
de Navarra, pero que después, con el escarmiento
llaman señores toros".
En la actualidad existe un numero muy reducido de
vacas de esta casta.
Casta
Vazqueña : Con reses de procedencia
desconocida, fundó esta casta allá por 1750, D.
Gregorio Vázquez, en Utrera (Sevilla). Años después
se agregaron reses de Cabrera, que le proporcionaron
tama&nt ilde;o y peso. A la muerte de D. Gregorio,
su hijo se da cuenta que a su ganadería le faltan
las características que debe tener un toro de lidia
: bravura y nobleza. Tras numerosas odiseas, decide
mezclar su ganadería con la del Conde de
Vistahermosa, ganadería de reciente creación pero
poseedora de las características que le faltaban a
la suya. El señor Vázquez logró que el Conde de
Vistahermosa le entregase vacas y machos , que
proporcionaron el fruto apetecido. Así, la Vazqueña,
junto con la Cabrera y Vistahermosa formaron el trio
de castas que acapararon la atención del público.
Los pelos y tipos de la vacada son variados, debido
a la cantidad de sangres que participaron en su
formación. En general son toros anchos, de muy
bonitas hechuras y muy bien encornados. En 1830, a
la muerte de D. Vicente José Vázquez, la ganadería
se disgrega, adquiriendo el rey Fernando VII la
parte más numerosa, que trasladó desde Utrera
(Sevilla) hasta Aranjuez (Madrid). Al fallecer el
rey en 1833, la real vacada es cedida al Duque de
Veragua, quien efectuó cruces con toros jijones. El
resto de la ganadería de Vázquez fue adquirida por
otros ganaderos y dieron lugar a varias de gran
renombre.
Casta
Vistahermosa : Fundada por el Conde de
Vistahermosa, quien compró a unos ricos labradores
de Dos Hermanas (Sevilla) en 1772 el ganado que
poseían. Es la casta que mayores y mejores
resultados ha dado. De ella proceden la casi
totalidad de las ganaderías de toros bravos
actuales, con las que se han llegado a formar
distintas estirpes (cosa que no ha pasado con
ninguna otra) como son las de Murube, Saltillo,
Parladé y Santa Coloma, que si bien proceden de la
misma rama son morfológicamente diferentes entre sí.
Estos toros daban excelentes resultados en todos los
tercios de la lidia. Finos de hechuras, de buena y
proporcionada cornamenta, bravísimos, ligeros y de
gran nobleza.
En 1821 esta ganadería fue vendida en cinco lotes.
Las castas fundamentales
Todas las ganaderías
de ganado bravo de Europa y América tienen su raíz
en las conocidas como castas fundacionales.
Lógicamente se ha producido una evolución en esta
especie: algunas de las castas se han extinguido con
el pasar del tiempo, esencialmente por sus
características físicas, y han dado paso a que la
crianza de otras se generalice.
Cinco son las castas fundamentales, coinciden la
mayoría de investigadores, en las cuales tienen su
raíz todas las demás. Jorge Laverón, en su libro
"Historia del Toreo", recoge las principales
características de cada una:
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JIJONA
Fundada por José Sánchez Jijón. Tuvo
sus asentamientos en la provincia de Ciudad Real
(Villa Rubio de los Ojos), a orillas del río
Guadiana, y en Madrid, en Colmenar Viejo y en la
ribera del río Jarama. |
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CABRERA
Es de origen andaluz, una creación de
Rafael José Cabrera. Dio origen a las ganaderías
más legendarias de la historia: los Miura. Los
herederos de Cabrera, enajenaron la ganadería a
Juan Miura, el 4 de noviembre de 1852. El toro
de Cabrera era de gran alzada y bravura, de
constitución agalgada, de gran poder y dureza de
patas. De variadísima capa; iba desde la negra,
cárdena, "colorá", hasta la jabonera. |
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VAZQUEÑA
Fue fundada por don Gregorio Vázquez. Con
estos toros, Fernando VII funda una ganadería a
nombre de su cuarta esposa, María Cristina de
Nápoles. Fue vendida luego al Conde de Veragua.
Estos toros son de tamaño medio, tienen una gran
variedad de capas: zardos, jaboneros, negros,
cárdenos y castaños. De esta casta procede la
Real Vacada de Portugal. |
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VISTAHERMOSA
Es preponderante en la actualidad. El
fundador de esta ganadería fue Don Pedro Luís de
Ulloa, primer conde de Vistahermosa, en la mitad
del siglo XVIII. Está considerada como el
prototipo del toro de lidia. Este encaste,
después de más de dos siglos de existencia, ha
renovado con su sangre, casi la totalidad de las
ganaderías españolas y americanas, y por su
puesto, las ecuatorianas.
Es de talla mediana, de constitución robusta, de
cabeza pequeña y cola y patas finas. Su conjunto
es armonioso y extremadamente bello. En el
pelaje abunda el negro, el cárdeno y el castaño.
Descendiente de esta casta es la ganadería
Ibarra, la cual, a principios de siglo, se
dividió en Parladé y Santa Coloma. Parladé se
divide en Juan Pedro Domecq y Conde de la Corte.
De Juan Pedro Domecq se originan
alrededor de 80 ganaderías y del Conde la Corte
se derivan 20 ganaderías más.
Del brazo de Santa Coloma se derivan cuatro
castas: Victorino Martín, Celestino Cuadri,
Lorenzo Fraile y Joaquín Buendía. De este último
se derivan a su vez 30 ganaderías más. |
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| NAVARRA
Se criaban en las Bárdenas Reales. Se distinguen
por su pequeña talla, de mucha cabeza, ligero,
nervioso, bravo, de embestida incansable. Su
pelaje de color castaño, retinto, colorado y
negro. Los fundadores fueron Don Francisco
Gündulain, de Tudela y Don Joaquín Zalduendo, de
Caparroso. |
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Castas y castas (enfoque técnico-vetgerinario)
La casta corresponde al genotipo del toro, es decir,
a la constitución orgánica, la estructura y la
funcionalidad de cada animal y comprende todos los
factores hereditarios de sus ascendientes. Se dice
que un toro tiene casta cuando posee o demuestra
procedencia brava reconocida. Se dice de un torero
que tiene casta cuando destaca por su pundonor
profesional y se enfrenta con resolución a las
dificultades que plantean los animales y a los
intentos de superación de sus compañeros de terna.
Las labores de cruza y selección de los ganaderos
del siglo XVIII permitió establecer un reducido
número de castas bravas de características
definidas, que son las denominadas castas
fundacionales. En la actualidad, el 90% de la
divisas existentes proceden todas de una sola casta,
la andaluza de Vistahermosa. Las restantes fueron:
Casta navarra.
Los toros navarros, hoy inexistentes como
tales, fueron toros de sierra, pequeños de tamaño,
pero de temperamento tan bronco y casta tan señalada
que suplían su falta de trapío con una portentosa
acometividad y bravura.
Casta jijona.
Reconocible por sus muchos ejemplares de pelo
colorao. Todavía hoy se denomina a los animales de
este pelaje como toros jijones.
Casta castellana o morucha-castellana, de toros
grandes, hermosos y muy duros de lidiar.
Casta andaluza.
Según José María de Cossío debería ocupar el
primer lugar en consideración por haber sido la que
ha logrado el prototipo y epítome del toro de lidia.
Casta cabrera.
De gran alzada, cuerpo largo y agalgado, con
defensas muy desarrolladas, de la que proceden,
entre otros, los ejemplares de Miura.
Casta vazqueña.
Fundada hacia 1780 por don Gregorio Vázquez
reuniendo los mejores ejemplares de ganaderías
castellanas y andaluzas. Adquirida por el rey
Fernando VII y, después, por el duque de Veragua, en
cuyas manos cobró fama imperecedera.
Casta Vistahermosa.
Fundada por el conde del mismo nombre en 1772
es, como hemos dicho, la estirpe de la que proceden
la mayoría de las reses que se lidian en la
actualidad.
Tipos, hechuras, capas y pintas
Los toros bravos se clasifican de acuerdo a
constantes muy diferentes y a baremos que afectan a
muchas de sus características zootécnicas, que han
dado origen a una riquísima nomenclatura creada, a
lo largo de los siglos, por los vaqueros y mayorales
de las ganaderías. Así por su tamaño, por su
estampa, por la forma y disposición de la cabeza y
la cuerna o por la disposición y tamaño de la cola.
Asimismo se reconocen distintos pelos denominados
capas o pintas que nombran los pelajes simples o
mixtos, así como las particularidades en la cabeza,
los ojos y las extremidades.
La apreciación del tamaño del toro, y no de su
trapío, es algo relativo y subjetivo porque depende
de muchos factores y no se puede medir como en otro
animal cualquiera.
Antes de comentar algunos de los factores que
intervienen en la apreciación del tamaño, es preciso
decir que es ciertamente difícil preparar una
corrida para que los espectadores y aficionados no
pongan reparos a su presentación. Es muy difícil
preparar una corrida pareja, igualada, porque el
toro en el campo tiene muchas vistas, muchas
actitudes que dependen de los factores anunciados y
que a continuación vamos a analizar.
El toro en el campo
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El pelo.
Los pelos, las capas negras hacen que los
toros parezcan más pequeños porque no rompen su
silueta contra la luz del sol. En cambio, las
capas claras hacen que los toros parezcan
mayores de lo que son por el efecto óptico al
difuminarse su color con la luz del sol.
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La gordura.
Los toros gordos parecen más grandes
porque, inconscientemente, las personas que los
ven confunden la gordura con el tamaño.
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La cara.
Este factor es el que más confunde, el
que más interesa y más se relaciona. Cuando un
toro infunde respeto, da la impresión de estar
más cuajado, más hecho, de ser más toro y en
definitiva de ser más grande. El respeto de un
toro está en función y deriva de tres factores:
la forma de la cara, su expresión y la
encornadura.
Los que más aparentan son los de cara corta y
ancha, de forma triangular y acarnerada, con el
hocico remetido hacia adentro. Infunden menos
respeto los de cara larga y estrecha.
La expresión la da la mirada, que puede ser
agresiva, dulce, apacible. Cuando la mirada es
seria hace aparentar más edad.
La encornadura tiene una importancia excepcional
y no hay mejor adorno para el toro que una buena
cabeza. Aunque el toro sea bonito, si la
encornadura es fea, el conjunto se desgracia y
afea completamente. Aparentan más los veletos,
cornivueltos, apretados arriba o los brochos. Y
aparentan menos los muy abiertos, los gachos y
los bizcos.
Los toros delgados, o muy delgados, aparentan
más cuerna. Y aparentan más cuanto más delgados
son; en cambio los gordos aparentan al revés, y
por supuesto los cornicortos.
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Las hechuras.
Están relacionadas con la gordura y con
el tamaño; o sea, con la conformación muscular y
con la localización de las adiposidades. Llena
más el ojo el toro aleonado, aunque sea
almendrado, o "culipollo".
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La longitud de las
extremidades.
Es un carácter interesantísimo para
calificar el tamaño de un toro; hay que fijarse
muy bien si un toro es pequeño porque
efectivamente lo es, o porque lo parece al ser
más bajo de agujas. Aquí están los murubes y
santacolomas. El tipo y la finura suelen
corresponder a toros terciados, o que son
francamente pequeños, pero esto no es raro
porque significa una depuración de la especie.
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El temperamento.
También influye en la apreciación del
tamaño, generalmente para confundir, porque no
es igual el toro que se alegra, que se estira,
que se engalla, que amaga, que ese otro que está
tranquilo, que anda despacioso, que no hace
caso, que anda encogido. El primero parecerá
siempre más toro que el segundo.
Todo esto referido al toro en el campo y aún hay que
decir que el ganadero también tiene sus trucos para
que los toros abulten más, como es el colocarlos en
un lugar más alto, en un lugar despejado, sin hierba
alta, sin ningún objeto que sirva de referencia.
También prefieren enseñarlos cuando están bien
comidos, después de beber, cuando les da el sol de
lleno_ y como cada maestrillo tiene su librillo,
pues además de lo dicho cada ganadero tiene su
cartilla, sus maneras, sus formas y... su retranca.
El toro en los corrales
En los corrales también influye el pelo, el tipo, el
respeto, las hechuras, la alegría, la gordura...
Aquí influyen las circunstancias del lugar, porque
en los corrales los toros aparentan mucho menos que
en el campo. Y esto ocurre porque como en los
corrales se ven con mucha más comodidad que en el
campo, pues parecen una manada de burros. Además en
los corrales han perdido la prestancia que tienen en
el campo, porque se le ve encogidos, acobardados, y
además de esto el viaje les influye muchísimo y los
estropea a pesar, o quizá por eso mismo, de los
tranquilizantes.
En los corrales se aprecia muy bien si la corrida
está igualada porque es fácil entrever cuáles son
los más grandes, pero siempre dentro de la
dificultad que entraña calificar a un toro de grande
o pequeño.
Pasan mejor seis toritos iguales que no algunos más
pequeños al lado de otros más grandes.
El toro en el ruedo
También influyen, y mucho, la capa, el tipo, las
hechuras, la seriedad, la encornadura y el ser más o
menos zancudo. En la plaza también se producen
cambios en la estimación del tamaño del toro, porque
no es lo mismo la estimación que hacemos a su salida
que la estimación que hacemos más adelante en el
transcurso de la lidia. Aunque no lo queramos
reconocer, es así de cierto: hay varias estimaciones
y sobre todo al barbear las tablas se nos hace más
pequeño. Y es que, efectivamente, el toro se nos va
achicando a lo largo de la lidia porque va
humillando y perdiendo prestancia, pero no tamaño.
Todas estas apreciaciones se olvidan y se absuelve
al toro de escasa presencia si es bravo y se mueve.
Y además es lógico que así sea, porque en la bravura
se apoya la razón de ser de la Fiesta, aunque para
que la bravura se manifieste en toda su intensidad
debe ir soportada por el poder, que es lo primero
que debemos exigir al toro, y que es la
característica por la cual el toro resiste la lucha
hasta el final y que se adquiere con la edad, con la
alimentación y con la gimnástica funcional.
Porque a pesar de todo hoy el toro sigue siendo
bravo y además se mueve. Lo que esta pasando es el
cambio de la conjugación de tres verbos regulares
terminados en "ar", o sea de la primera conjugación,
que son: parar, templar y mandar por otros tres de
la segunda conjugación, por lo tanto terminados en "er",
que son: saber, querer y poder. El que sea cofrade
que tome vela porque, a pesar de todo, yo sigo en
mis trece: ¡¡Siempre sobra toro!!
José Mª Cruz Ruiz es veterinario y socio
fundador de la Asociación Nacional de Veterinarios
de Espectáculos Taurinos (ANVET).
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Castas y
encastes actuales
Las
ganaderías dedicadas a la cría y selección de toros bravos
aparecen organizadas como tales a principios del siglo XVIII.
En el origen del toro de lidia destacan varios troncos
fundacionales o vacadas, de distinta ubicación geográfica y
procedencia, a partir de las cuales y por selección a lo largo
de casi tres siglos, se ha obtenido el toro de lidia actual.

La Bravura de los Grandes Ríos
El origen de
la cría y selección de reses de lidia está estrechamente
ligado a los grandes ríos españoles. Todas las castas
fundacionales fueron alumbradas en las grandes cuencas
fluviales. En la cuenca del Ebro se desarrolló la casta
Navarra; en la del Duero, la casta Morucha Castellana; en la
del Tajo y sus afluentes, la de Toros de la Tierra; en la del
Guadiana, la Jijona y en la cuenca del Guadalquivir, en su
tramo final, las castas de Cabrera, Vistahermosa y
Vázquez.
Castas Fundacionales
- Casta Jijona y Toros
de la Tierra: Finales del siglo XVI. Procedían de Ciudad Real,
Albacete, montes de Toledo, riberas del río Jarama y Colmenar
Viejo en Madrid.
- Casta Navarra: Finales del siglo XVII.
Procedían de Navarra y de términos de la orilla izquierda del
Ebro en Zaragoza
- Casta Morucha Castellana: Principios
del siglo XVIII. Procedían de El Raso de Portillo (Valladolid)
y, genéricamente, de la cuenca colindante del río Duero
- Casta de Cabrera: Mediados del siglo XVIII. Procede de Utrera
(Sevilla). Formada a través de compras de ganado realizadas a
los cartujos o dominicos de Jerez de la Frontera o de
Sevilla.
Del mismo tronco frailero surgieron las ramas de
Gallardo (del Puerto de Santa María, con posible cruce con
reses de casta navarra), Espinosa (de Arcos de la Frontera,
con incorporación de reses de Salamanca) y Freire (Alcalá del
Río).
- Casta Vazqueña: Mediados del siglo XVIII.
Originaria de Utrera (Sevilla). Del mismo origen que la casta
Cabrera, a la que a finales del siglo XVIII se incorporaron
reses de Casta Vistahermosa.
- Casta Vistahermosa:
Segunda mitad del siglo XVIII. Originaria de Utrera (Sevilla)
y formada con reses de los Hermanos Rivas y otras de origen
desconocido que, seguramente, procedían de diezmos.
Lineas
y Encastes Actuales
De las seis castas fundacionales
anteriores procede todo el ganado de lidia que tenemos en
nuestros días. En las ganaderías de la U.C.T.L. han
desaparecido las reses descendientes en pureza de las castas
Navarra, Jijona y de la Tierra y Morucha.
En la
actualidad, desde el punto de vista genético, se pueden
distinguir 28 líneas distribuidas según dos criterios
fundamentales:
- • Líneas/encastes de origen puro (10) que se
ha mantenido hasta nuestros días y cuyo nombre aparece en
color rojo en la relación que sigue.
• Líneas/encastes de
origen diverso (18) que a través del trabajo de selección de
sus ganaderos han fijado y transmitido características
morfológicas y de comportamiento propios, a pesar de su
diverso origen o proceder de cruces. Hoy en día se pueden
distinguir genética y en buena medida morfológicamente las
siguientes líneas o encastes, algunos de ellos en peligro de
extinción:
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ORIGEN CABRERA (1 línea) |
 Toro con sangre de origen Cabrera de la
ganadería de D. Eduardo Miura
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MIURA: • Origen: La ganadería de Miura tiene
diversas procedencias en su formación: Gil Herrera, Alvareda y
Jerónima Núñez de Prado. • Evolución Gil Herrera: Antonio
Gil Herrera tenía ganado comprado a Gaspar Montero, que antes
fueron de Gallardo. Gil Herrera vende a Juan Miura Rodríguez
algo más de 200 vacas el 15 de mayo de 1842. • Evolución
Alvareda: José Luis Alvareda (origen Gallardo) vende a Juan
Miura 200 vacas y 168 machos el 26 de julio de 1849. •
Evolución Núñez de Prado: A través de la compra realizada por
Juan Miura a Jerónima Núñez de Prado, heredera de su hermana
Soledad y que estuvo casada con José Rafael Cabrera, adquiere
la sangre de cabrera. Fueron dos compras en 1850 y 1852.
Toro con sangre de origen Cabrera de la ganadería de D.
Eduardo Miura La familia Miura emplea 2 sementales de Arias de
Saavedra (origen Vistahermosa) en 1854, y un toro de la
ganadería de Pérez Laborda (de casta Navarra) en 1859.
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ORIGEN GALLARDO (1 línea) |
Toro
con sangre de origen Gallardo de la ganadería de
Pablo-Romero |
| -- |
PABLO-ROMERO: • Origen: muy diverso con
aportaciones de sangre de Gallardo, Cabrera, Vázquez y Jijona.
Hay dudas sobre posibles aportaciones de sangre Navarra. Toro
con sangre de origen Gallardo de la ganadería de Pablo-Romero
• Evolución: La sangre de Gallardo es considerada como una
casta propia por diversos tratadistas (aunque procede de la
casta de Cabrera): Vacada del convento dominico sevillano de
San Jacinto en el siglo XVIII, Marcelino Bernaldo de Quirós y
Gallé (1762), Francisco Gallardo y hermanos (1792), sociedad
creada por D. José Luis Alvareda y D. Pedro Echeverrigaray
(1840) La parte de Echeverrigaray pasa a: Sánchez-Bazo (1842),
Martínez Azpillaga (1846), Larraz (1862), Duque de San Lorenzo
(1864), Bermúdez Reina (1871), Rafael Laffitte Castro (1872),
Carlos Conradi y Felipe de Pablo y Romero (1885).
Antes de llegar la ganadería a la familia Pablo-Romero
Rafael Laffitte compró a Benjumea (que tenía sangre Vazqueña).
También Laffitte tuvo sangre Jijona, procedente de vacas de
Rafael José Barbero que se cruzaron con sementales de origen
Cabrera.
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ORIGEN VÁZQUEZ (2 líneas) |

Toro
de origen Vazqueño. línea Prieto de la Cal, de la ganadería de
D. Tomás Prieto de la Cal |
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CONCHA Y SIERRA: • Origen: Buena parte de la
ganadería de Vicente José Vázquez es vendida, a la muerte de
éste, a Francisco Taviel de Andrade, quien también adquiere
reses vazqueñas de Castrillón. Fernando de la Concha y Sierra
le compra la ganadería a Taviel en 1873.
PRIETO DE LA CAL: • Origen: Vicente José Vázquez (1780). Evolución: Rey
Fernando VII (1833), Reina Gobernadora (1833), Duques de
Veragua y Osuna (1835), XIII-XV Duque de Veragua (1849).
Manuel Martín Alonso (1910), Juan Pedro Domecq y Núñez de
Villavicencio (1930), Hijos-Salvador Domecq y Díez, José
Enrique Calderón, Tomás Prieto de la Cal (1940).
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ORIGEN VISTAHERMOSA (22 líneas) |
Toro
de origen Vistahermosa, línea Murube, de la ganadería de D.
Fermín Bohórquez |
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SALTILLO:
• Origen: Conde de Vistahermosa.
Evolución: Salvador Varea (1823), Ignacio Martín, Pedro José
Picavea de Lesaca, Vda. de Lesaca (1830), José Picavea de
Lesaca (1850) y Marqués de Saltillo (1854).
URCOLA:
• Origen: Conde de Vistahermosa. Evolución: Barbero de
Utrera (1823), Arias de Saavedra (1836), J. Núñez de Prado
(1869), T.C. Núñez de Prado (1883), Francisco Pacheco y Núñez
de Prado (1889), José Antonio Adalid (1896) y Félix Urcola
(1904).
MURUBE: • Orígen: Conde de Vistahermosa.
Evolución: Barbero de Utrera (1823), Arias de Saavedra (1836),
Dolores Monge, viuda de Murube (1863), Joaquín Murube (1884),
Carmen de Federico (1917)). Toro de origen Vistahermosa, línea
Murube, de la ganadería de D. Fermín Bohórquez
ANTONIO
PÉREZ: • Origen: Joaquín Murube (1884). Evolución: Luis da
Gama (1893) y Antonio Pérez-Tabernero de San Fernando (1911).
En la formación de la ganadería de Antonio Pérez-Tabernero
interviene también un semental de Parladé llamado Azulejo, así
como vacas de Gamero-Cívico compradas en 1919 y vacas de la
Marquesa de Tamarón, a quien volvería a comprar vacas en 1921.
CONTRERAS: • Origen: Viuda de Murube (1863). Juan
Contreras y Murillo (1907))
IBÁN:
• Orígen: vacas
de Contreras vía Juan Contreras (1907). Evolución: Fernando
Sánchez-Rico (1920), Jerónimo Díaz Alonso (1929) quien aumentó
su ganadería con reses de Vicente Martínez de origen Jijón,
Manuel González Martín (1939) y Baltasar Ibán (1957) quien
incorporó sementales de origen Juan Pedro Domecq y Díez en los
años 70.
SANTA COLOMA-BUENDÍA: • Origen: Dolores
Monge, vda. de Murube (1863). Evolución: Felipe Murube (1884),
Eduardo Ibarra (1885), Manuel Fernández-Peña (1904), Conde de
Santa Coloma (1905) quien compra posteriormente buena parte de
la ganadería del Marqués de Saltillo y Joaquín Buendía (1932)
ALBASERRADA:
• Origen: El marqués de Albaserrada
compra en 1.912 a su hermano el conde de Santa Coloma, una
parte de su vacada en la que predominaba el origen Saltillo.
GRACILIANO PÉREZ-TABERNERO: • Origen: Conde de
Santa Coloma (1905) y Graciliano Pérez-Tabernero (1920).
COQUILLA: • Origen: Conde de Santa Coloma (1905)
y Francisco Sánchez "Coquilla" (1916) quien además compra
reses al marqués de Albaserrada.
CUADRI: •
Origen: En 1928 forma la ganadería José María Lancha Vázquez
con vacas y sementales de Juan Belmonte. Más tarde añade un
lote de Esteban González-Camino, formado con diversos orígenes
como Félix Suárez, Santa Coloma y Curro Molina (origen
Urcola). En 1954 Lancha vende la vacada a Celestino Cuadri
Vides, que elimina todo lo procedente del cruce y conserva
sólo lo de Santa Coloma.
VILLAMARTA:
• Orígen:
Dolores Monge, vda. de Murube (1863). Evolución: Felipe Murube
(1884), Eduardo Ibarra (1885), José Carvajal (1896) y Marqués
de Villamarta (1914). El Marqués de Villamarta añade con
posterioridad reses de muy diversas procedencias, como Murube,
Urcola, Medina Garvey (origen Vázquez), Parladé y Santa
Coloma.
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NÚÑEZ: • Origen: Eduardo Ibarra (1885).
Evolución: Fernando Parladé (1904), Manuel Rincón (1908),
Antonio Urquijo (1925), Indalecio García Mateo (1928) y Carlos
Núñez (1938). Carlos Núñez engrosa su vacada con reses de Mora
Figueroa y en 1941 compra también al Marqués de Villamarta.
GAMERO-CÍVICO:
• Origen: Fernando Parladé (1904)
y Luis Gamero-Cívico (1914)
GARCÍA PEDRAJAS:
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Orígen: Fernando Parladé (1904). Evolución: Francisco Correa,
Félix Moreno Ardanuy (1915) y Antonio García Pedrajas (1918)
CONDE DE LA CORTE:
• Origen: Dolores Monge, vda.
de Murube (1863). Evolución: Felipe Murube (1884), Eduardo
Ibarra (1885), Fernando Parladé (1904), Marquesa Viuda de
Tamarón (1911) y Conde de la Corte (1920).
ATANASIO
FERNÁNDEZ: • Origen: Conde de la Corte (1920) y Atanasio
Fernández (1930)
JUAN PEDRO DOMECQ: • Origen:
Conde de la Corte (1920) e Hijos de Juan Pedro Domecq (1937).
El origen de esta ganadería fue puro de casta Vazqueña, vía
Duque de Veragua, pero con posterioridad se eliminó este
origen casi en su totalidad y se formó de nuevo en 1930 con
dos lotes de eralas y cuatro sementales del conde de la Corte.
En 1937 se anuncia a nombre de Hijos de Juan Pedro Domecq, y
es aumentada con reses de Mora Figueroa y sementales de
Gamero-Cívico y del Conde de la Corte. Juan Pedro Domecq y
Díez se deshizo de todo lo puro de Veragua y la mayoría del
cruce Veragua-Conde de la Corte. En 1939 compra más hembras al
Conde de la Corte.
TORRESTRELLA: • Origen: Alvaro
Domecq Díez compra en 1.954 la ganadería de Salvador Suárez
Ternero, anunciándola Valcargado. En 1956 compra machos y
hembras a Francisco Chica y hembras a Carlos Núñez. En 1957
elimina todo lo procedente de Salvador Suárez y anuncia su
ganadería como Torrestrella. Esta línea tiene un origen muy
diverso, con reses de Francisco Chica, Carlos Núñez, Jandilla
(Juan Pedro Domecq) y un mínimo porcentaje de sangre de
Veragua.
MARQUÉS DE DOMECQ: • Origen: El Marqués
de Domecq compra machos y hembras en 1951 a Juan Pedro Domecq
y a sus hermanos. Posteriormente compra reses al marqués de
Contadero quien a su vez había comprado al Conde de la Corte y
a la marquesa de Tamarón.
MARÍA ISABEL IBARRA:
•
Origen: Se formó la línea con origen puro del Marqués de
Domecq en 1967.
OSBORNE: • Origen: de la
partición de la ganadería de Juan Pedro Domecq Núñez de
Villavicencio, el lote perteneciente a Pedro Domecq Solis es
vendido a Luis de la Calle. Este ganadero se lo vende en 1948
a Antonio Jiménez, a quien compra José Luis Osborne Vázquez en
1.952.
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CRUCES DE VÁZQUEZ Y VISTAHERMOSA
(2 líneas) |
Toro procedente del cruce de la casta Vistahermosa con
la Vazqueña, línea Vega-Villar, de la ganadería de
Barcial |
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HIDALGO-BARQUERO:
• Orígen: Línea formada por el
canónigo Diego Hidalgo-Barquero en 1843 al comprar y cruzar
reses de origen Vistahermosa y Vázquez. Creó un toro con señas
de identidad peculiares. Posteriormente Hidalgo-Barquero
compró a Francisco Bueno ganado puro de origen Vistahermosa.
VEGA-VILLAR:
• Origen: Línea formada por José
Vega en 1910 con vacas de Veragua (origen Vázquez) y
sementales de Santa Coloma (origen vistahermoseño). En 1914
pasa la vacada a manos de Francisco y Vitorio Villar.
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Departamento del Libro Genealógico
de la UCTL
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Ganaderos de Lidia Unidos |
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