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Es una de las suertes fundamentales del toreo, la principal y más
bella de las suertes de capote. Cuando se ejecuta como mandan los
cánones, su estética es inolvidable.
Se cita al toro de frente, con el
capote a dos manos y cuando llega a los terrenos "cargar la suerte
(adelantar la pierna contraria), se abre el compás y el torero se
pasa al toro por la cintura. Cuando la verónica se realiza
correctamente y si además el toro repite, es cuando surgen los
primeros olés de la faena. Según se va repitiendo el pase por
verónicas, al cargar la suerte, se le va ganando terreno al toro,
saliéndose a los medios con él para rematar la serie. También la
verónica se ejecutada con los pies juntos
Pepe-illo, en el primer tratado de la
técnica del toreo, en su tauromaquia, la define así:
"Suerte de frente, o la verónica
Esta es la que se hace de cara al
toro, situándose el diestro en la rectitud de su terreno. Es la más
lucida y segura que se ejecuta; y sus reglas son a proporción de los
toros. El franco, boyante, sencillo o claro, que todo es uno, se
debe dejar venir por su terreno y cuando llegue a jurisdicción
cargarle la suerte y sacarla, y hasta ese acto, parará el diestro
los pies para lograr echarle cuantas suertes quiera, procurando
siempre que quede la res derecha y no atravesada.
Si estos toros tienen muchas
piernas, deberá el diestro situarse bastante a distancia para
citarlo a la suerte, porque siempre pueden rematarla; pero si
carecen de ellas se han de citar siempre sobre corto, de forma que
rematen y hagan suerte; y si no, sucede muy de continuo que se
quedan por falta de piernas antes de llegar al engaño, o en el
centro, y entonces puede peligrar el diestro"
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