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Tercio
de muerte
suerte supresa |
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Es la esencial y fundamental que justifica cuanto
antecede en el ruedo entre toro y matadores. Es el último instante
sacrificial de la fiesta y aquel en el que, pese a las lógicas
diferencias, más igualados están ante la muerte (es el único momento
de la lidia en la que, por unos instantes, el matador deja de ver
hacia dónde se dirigen los cuernos del toro) ambos protagonistas.
Cuadrado el toro, es decir, juntas las pezuñas delanteras, las de
las manos, y cuadradas respecto a las traseras, las patas, el
matador cita al toro bien en la suerte natural, en la que el costado
derecho de la res queda hacia las tablas o en la suerte contraria,
cuando lo hace el izquierdo. Según sea el comportamiento del torero,
la suerte recibe diferentes nombres. Volapié, si con la muleta baja,
recogida o enrollada en la mano izquierda, el otro brazo en alto,
junto al corazón y extendido, adelanta un paso en el momento de
citar al toro, lo vacía y, después de clavar, sale por el lado
contrario. Recibiendo, si el matador cita al toro y espera inmóvil
que llegue a jurisdicción. Al encuentro, si ambos avanzan a la vez.
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La estocada
La estocada buena es la que
penetra hasta la empuñadura, hasta la bola, en el cuerpo del
toro por la unión entre el cuello y la línea dorsal, zona
denominada cruz, rubios o agujas. Si no entra lo suficiente, la
estocada se denomina pinchazo: hondo, media estocada o metisaca,
si el torero clava y extrae el estoque con rapidez. La posición
de la espada se determina en relación con el cuerpo del toro y
su distancia del lugar ideal: delantera, trasera, caída, en los
bajos o bajonazo.
El descabello
Cuando la estocada no ha
sido suficiente para hacer rodar al toro, el matador emplea el
verduguillo. El único punto por el que la punta del estoque
puede penetrar hasta el bulbo raquídeo del animal es el agujero
magno u occipital, situado en la parte posterior del vértice de
los cuernos, en una zona llamada precisamente nuca, occipucio o
cabello.
Los avisos
Son los toques de clarín
con los que la presidencia avisa al matador que se ha excedido
en el tiempo que el reglamento vigente concede para la ejecución
de la faena y muerte del toro. Suena el primero a los 10 minutos
del inicio del tercio en España o del primer pinchazo en México.
Tres minutos después el segundo. Y dos más tarde el tercero y
último que obliga a matador y subalternos a retirarse a la
barrera para que el toro sea retirado por los cabestros o
apuntillado en el mismo ruedo. De no lograrse ni una ni otra
acción, el matador siguiente de la terna, previa orden del
presidente, procederá a matarlo o descabellarlo según sean las
condiciones de la res.
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Los trofeos
Muerto el toro, es el
público quien mediante sus aplausos o pitos enjuicia la
actuación del matador y a él corresponde siempre la orientación
del primer veredicto del presidente.
Dos orejas y rabo
Máximo trofeo posible en
plazas de primera categoría. La de Las Ventas de Madrid tiene a
gala la casi absoluta imposibilidad de alcanzarlo. El último
rabo otorgado, hasta la fecha, lo logró Sebastián Palomo
Linares, el 22 de mayo de 1972, al toro Cigarrón, de Atanasio
Fernández, en decisión discutidísima del presidente. El
presidente debe sacar el pañuelo blanco tres veces antes del
arrastre del toro.
Dos orejas
Trofeos que aseguran la
salida a hombros por la puerta grande, salvo en la Real
Maestranza de Sevilla, que exige que los toreros corten tres
para poder hacerlo por la Puerta del Príncipe, y en el caso de
las corridas en solitario, en las que tres son siempre las
exigidas. El presidente debe sacar el pañuelo blanco dos veces
antes del arrastre del toro.
Una oreja
Concesión directa del
público, al que el presidente ha de atender si por el número de
pañuelos blancos que cubren las gradas considera que es petición
mayoritaria. Ha de sacar el pañuelo una sola vez.
Vuelta al ruedo
Premio de consolación
cuando la suerte suprema no ha estado a la altura de la faena de
muleta. Es el público el que invita al torero a iniciarla con
sus aplausos y gestos.
Saludo desde el tercio
Premio de consolación
cuando a pesar de las ganas del torero las cosas no han salido
de acuerdo a sus deseos.
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Enrique Ponce |
Pepín Liria |
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Iván Vicente |
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Formas de entrar a matar
Son tres las maneras fundamentales de ejecutar la
suerte más importante, la de matar: recibiendo, a
volapié y a un tiempo. De éstas surgen algunas
variaciones de ejecución como arrancando, aguantado
y al cuarteo. Además, hay otras formas de dejar
estocadas, más bien como recursos.
Recibiendo
Se
denomina matar recibiendo cuando el toro acomete, de
forma espontánea o como consecuencia de un cite, y
el torero permanece quieto sin perder un punto de su
posición, clavándole el estoque mientras vacía la
embestida por el pitón derecho.
Los
historiadores aseguran que es Pedro Romero quien se
ocupa del refinamiento de un tipo de estocada que
todos los toreros primitivos realizaban y que hoy se
ve muy de tarde en tarde.
Para
recibir existen dos teorías. La primera dice que el
torero debe situarse un poco más lejos que si fuera
a matar al volapié. Adelantando la muleta hacia la
cara del toro, a la vez que la pierna izquierda se
desplaza hacia el centro de la suerte, se cita al
toro para que tome el engaño. Con el toro humillado
y tomando la muleta, el torero se acerca la muleta a
la vez que vuelve a colocar el pie en su situación,
la original, junto al derecho. En este momento,
cuando el estoque se hunde en el morrillo, es cuando
el torero debe buscar un punto de apoyo con el pie
izquierdo.
La
otra teoría consiste en que el torero mete la
muleta hacia la cara del animal a la vez que el pie
izquierdo permanece quieto, hundiendo así el
estoque en el morrillo del toro.
A
volapié
Su invención se
atribuye a Joaquín Rodríguez, Costillares y su
nombre proviene de la palabra vuelapié y vuela-pies.
Es el torero quien arranca hacia el toro que es
herido por el diestro mientras permanece inmóvil
bien por falta de fuerza para acometer o por la
rapidez del diestro al ejecutar la suerte, La forma
de entrar a matar al volapié es la siguiente: el
torero echa la muleta debajo de la cara del toro,
arranca con la pierna izquierda y vacía la embestida
con un pase de pecho con la mano izquierda, a la vez
que la derecha ataca el morrillo del animal.
A
un tiempo
En
esta suerte destacó Francisco Arjona, Cúchares. El
espada y el toro arrancan a la vez y el embroque se
realiza en el punto medio de la distancia que queda
entre ambos al iniciar la suerte. Puede darse el
caso de que ambas arrancadas, o una u otra, se
realicen no al mismo tiempo, por lo que se producen
dos variaciones: aguantando y arrancando.
Aguantando
Se
produce cuando acomete el toro y el torero ha hecho
también por acometer al toro, pero el encuentro se
produce mucho más próximo al torero que en el
término medio antes descrito. Hay que aclarar la
confusión existente en la actualidad con la suerte
de recibir. Si el torero mata aguantando, no ha
citado previamente al toro, como ocurriría si
matara recibiendo.
Arrancando
Es el
caso inverso al anterior. El torero inicia el ataque
primero, pero el toro acude hacia el diestro,
produciéndose el encuentro en un terreno más
próximo al toro que al punto medio entre ambos. Es
hoy la suerte más comúnmente practicada, puesto
que el volapié ortodoxo se ve en contadas
ocasiones.
Al
cuarteo
Aunque es una
forma de matar que se ve poco en la actualidad,
algunos diestros la siguen practicando entre el
abucheo del público. Sucede por miedo del diestro a
la realización de la suerte suprema. El espada parte
hacia el toro en forma sesgada para clavarle el
estoque sin sujeción alguna a las normas clásicas de
entrar a matar
Recursos
Existen otras maneras
de entrar a matar a los toros además de las
explicadas, que se engloban en un apartado que se
considera como de recursos. Pueden ser a paso de
banderillas, a la media vuelta, al relance, a toro
movido... Son maneras de entrar a matar a aquellos
toros que ofrecen problemas para ejecutar la suerte
suprema ortodoxamente |
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